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RAYUELA PREMIO NACIONAL DE TERTULIAS BICENTERARIO 2010 FUNDALECTURA Y MINCULTURA

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Nuevos textos.

Caperucita roja

Escrito por: Leydi Karolina Miranda

Sólo me dedicaba a observarla, tenía una de esas sonrisas cautivadoras que se traducen en peligro y perversión, además, era dueña de unas piernas largas y de unos ojos negros profundos que donde dirigía su mirada, hechizaba.

A Caperucita le gustaba pasearse frente a mi casa, a unas pocas de la suya, pues cerca había un bosque. Ella solía salir con un vestido corto que le tapaba sólo lo suficiente, encima se ponía una gabardina roja junto a unas boticas que hacían juego, de ahí su sobrenombre de Caperucita roja.

Todos los jovenzuelos de la cuadra babeaban por ella, desde los más chicos hasta los viejos verdes y mugrientos, no había nadie exento de su encanto. Yo me encontraba dentro de ese grupo, era tal vez ocho años mayor que ella, pero nunca me considere tan viejo como para no soñar con tenerla.

Algunas veces me saludaba con un besito en la barba, dejaba todo el frescor de la menta quemando mi mejilla y alrededor de mí, una nube con olor a fresas y flores silvestre que inundaban mi nariz.

No tenía la menor idea si era su tipo, si me consideraba atractivo o por el contrario era uno más en la lista de los pretendientes ineptos. Y aunque yo, saliendo de mi juventud poseía vitalidad, energía y podría tener a cualquiera, deseaba locamente a caperucita.

Su abuela vivía no muy lejos de la cuadra, cruzando el bosque y siguiendo el sendero copado de hojas secas, marchitadas por el sol, y que por la noche guardaba un olor a miseria.

Ese día me encontraba pensando, recostado contra el tronco de un árbol, cuando vi a lo lejos a Caperucita despidiéndose de su madre y caminando bosque adentro por el sendero, ágilmente la seguí hasta un lugar un poco más retirado de la carretera. En mi mente me repetía- idiota, idiota, eres un tonto-  no sabía cómo acercarme, ella con su presencia hacia que me temblaran las piernas como gelatina, que no supiera que decir y que pareciese un niño gay y miedoso, balbuceando.

Aún no me decidía, si simplemente decir algo o regresar por donde había venido, pero como ella me vuelve tan torpe y estaba tan encimado en mis pensamientos no vi la piedra ni lo cerca que iba de su cuerpo, solo pude fijarme cuando había caído y a mi paso había arrastrado a Caperucita hasta el piso.  A las milésimas de haber caído, con mi cuerpo encima, Caperucita se volteo y frente a mi pude tener su boca rojita, y sus grandes ojos, solo me miraba, pero podía sentir su corazón palpitando a toda máquina chocando contra mi pecho… sé que el mío estaría igual o peor.

No sé si fue la brisa fresca la que me dio fuerzas o tal vez la cercanía, pero baje mi boca y la pegue contra la suya, solo la tocaba y ella se dejaba, hasta que jalándome del cuello de mi camiseta comenzó a mover frenéticamente su boca quitándome el aliento, yo solo me limite a someterla con el peso de mi cuerpo.
Nos volvimos locos encima de la tierra de ese suelo seco y por primera vez ella había sido mía.

Cuando todo fue silencio, me empujo bruscamente quitándome de encima y luego tomo su ropa para cambiarse, me senté y solo atiné a preguntarle sobre que pasaba, me respondió que sabía lo que yo quería. Mientras terminaba de ponerse su última bota, dispuesta a dejarme solo, vi una canasta llena de tortas y vino, abrí mi boca con celos nerviosos y pregunté para quien era, me dijo que eran para su abuela, no quería dejarla, así que me ofrecí acompañarla.

Una vez llegamos a donde su abuela intento despedirse pero yo no lo quise, a regañadientes me invito a pasar. Cuando estuvimos adentro vi a su abuela, un poco pasada de años, de peso, de enfermedades, aunque todavía guardaba su carisma. No tenía idea de lo perversa que podía ser Caperucita, hasta que muy dulcemente me dijo le diera una noche feliz a su abuela, me convenció diciéndome que ella se lo había pedido y termino de someterme cuando dijo que, si tanto la deseaba que por favor estuviera con su abuela mientras ella iba por café y queso, me sentí como un trapito sucio, pero termine por acceder. Y así lo hice, espere que saliera y me acerque a la cama de su abuela, desnudo, y cuando esta me vio empezó a gritar, no sabía que ocurría, hasta que unos hombres vestidos de policía me levantaron y me acusaron de violación, mi cabeza no hacía más que girar, girar y tratar de explotar.
Me trasladaron a una estación donde pase la noche. Al día siguiente me llamaron a través de las percudidas rejas: ¡hey lobo! ¡levántate flojo! ¡lobo!, te buscan, es una de tus víctimas y quiere hablar contigo. Arrastrando mis pies llegue a un salón pequeño que tenía un olor desagradable, y ahí estaba Caperucita esperándome, le pregunte sobre qué había pasado, no me respondía, luego solo me miro y soltó una carcajada que sonó en toda la instancia, se levantó, me dio un beso en la mejilla de esos que solía darme y por ultimo me susurro tranquilamente: tenía ganas de travesuras, te iras a la cárcel por mirarme como lo hacías y por acecharme en el bosque mientras caminaba, paladeo con su lengua un ruidito extraño y se marchó.

Me sentenciaron a muerte luego de mi primer juicio, no hubo pruebas para demostrar mi inocencia. Hoy es mi último día y solo tengo para decir: muerte a Caperucita. 
La triste historia de Caperucita y su abuela

Por: Luis Aníbal Arteaga Díaz

Una vida feliz pude disfrutar con mi madre. Su recuerdo todavía está implantado  en mi corazón desde su partida, pero aun soy una joven mayor que vive con las enseñanzas e historias de mi mamá, y esa caperuza roja que tejió mi abuela, y que en mi niñez utilice sin cansancio. Las políticas hogareñas eran implantadas por los familiares de mi madre, ellos decidían que hacer con la casa y conmigo. Nuestras riquezas no eran muy extensas, así que todos esos prolegómenos se solucionaron de manera efímera. Luego la situación a resolver era ¿Qué hacer con caperucita roja? En mi silencio la opinión iba y venía por parte de mis pocos tíos y tías, hasta que se decidió llevarme a casa de mi abuela.

Había olvidado completamente como era la casa de esa ancianita que quería tanto. Mi niñez se basó en ella, pero al crecer me tuve que preocupar más por la salud de mi madre. Al llegar me recibió con una cara de felicidad un tanto preocupada, le dieron las indicaciones de cuidado, pero, por ser mi abuela no le dieron mucha importancia y se retiraron. Luego de entrar, dije que estaba encantada de estar en su humilde morada, pero mis palabras no fueron escuchadas, ella había desaparecido misteriosamente en su propia casa, pero en ese momento apareció y pidió que me desvistiera hasta quedar desnuda, en mi dudosa elección lo hice, pero muy confundida, aun así era mi abuela y mi confianza en ella era muy grande. Tomo una silla, un vaso de vino y se colocó enfrente mío para admirar mi cuerpo, y pregunto por mi virginidad, luego de eso mi confusión fue más grande pero dije que ningún hombre me había tocado, sus ojos estaban sorprendidos, se levantó y dijo con el ceño fruncido:
-       Colócate la ropa, siéntate en esa silla y espera – En eso mi confusión podía salir caminando de mi cuerpo, porque era demasiado grande, pero me llene de valor y le pregunte:
-       Abuelita, ¿Por qué me pediste que hiciera eso? – Pero su silencio mostraba el desinterés que tenía por mis comentarios y solo dijo:
-       Solo vas a recibir lo que mereces.

 Y acompañado por el comentario extraño de mi abuela llega un hombre que toca a la puerta, ella abre y me señala despectivamente mientras recibe una pequeña suma de dinero. El hombre se abalanza  ante mí y me agarra de la mano para llevarme, yo en mi confusión me desprendí de su mano, di dos pasos hacia atrás y pregunte:
-       ¿Qué quieren de mí? ¿Qué pasa? – El hombre se alejó y mi abuela me tomo del cuello hasta chocarme contra la pared y dijo:

-       Estuve esperando la atención de una nieta por mucho tiempo pero, ella nunca fue, así que esa nieta tiene que complacer a la abuela durante el tiempo que este acá.
Con lágrimas en los ojos, la joven se subió al carruaje, pero viendo que el hombre hablaba con la abuela salió del otro lado y escapo al bosque. En eso se sentó en una piedra y empezó a llorar desconsoladamente. Al cabo de un rato vio una sombra en la profundidad de los matorrales, y para su sorpresa era el lobo, ella rápidamente toma una pequeña rama que temblaba cual gelatina, pero en eso el lobo le dio a entender que no iba hacerle daño, bajo la rama de su mano y  la consoló en su soledad.

Caperucita le platico sobre lo sucedido y el lobo le dijo que pensara una manera de volver, y que él la ayudaría. Era necesario que ella arreglara la situación, ya que caperucita no tenía donde quedarse, su antigua casa estaba siendo vendida para pagar viejas deudas, y sus tíos y tías no tenían tiempo para cuidarla. La joven tomo la decisión de enfrentarse a ese calvario, mostrando los derechos que tenía al ser su nieta, y dándole a entender que ella la quería mucho, siendo la única influencia familiar que tenía.

En el camino el lobo le hablo sobre las prácticas sospechosas que tenía su abuela en el bosque. Un día el lobo caminaba por la maleza y un olor muy asqueroso golpeo su cara haciendo que se detuviera a investigar, luego vio que provenía de la casa de la anciana, que misteriosamente hacia una salsa con especias muy extrañas. Caperucita se sentía confundida pero a la vez segura, el lobo no tenía cara de que se la iba a comer, sentía cierta confianza en el lobo.

Cuando llegaron a casa de la abuela, su presencia fue estrepitosa. El lobo rugió y se colocó en cuatro patas frente al hombre que se la quería llevar, mientras que caperucita se acercó a su abuela y le dio a entender que ella era la única familia que tenía, y que la quería mucho. La anciana, de una manera despectiva dijo que las salsas habían tenido un efecto muy tardío, ella necesitaba el dinero rápido y no quería ver esa maldita cara angelical que tenía su nieta. Lagrimas solo corrían de caperucita, ella entendió que la enfermedad de su madre tenía inicio, nudo y un triste desenlace.

El lobo se lanzó hacia el hombre, y en ese mismo forcejeo, el caballero saco una pistola para alejar al lobo y disparo, pero la bala no fue a su objetivo e impacto en caperucita. Al caer al suelo, todos quedaron en silencio y solo se escuchaban la parvada de pájaros que salían de los arboles como una lluvia inversa hacia el cielo. La anciana en ese momento conoció la verdadera soledad y se dio cuenta que el dinero la dejo muy ciega. Lloro por la enfermiza escena y por la pérdida de su única nieta que en realidad la amaba. Fin


LA REBELDE CAPERUCITA ROJA






Un día la dulce abuela de una niña le hizo un gorrito rojo pero a ella no le gusto además su peor color era el rojo pero la mama la miro extraño para que no le digiera nada malo la abuela, cuando los vecinos la vieron con esa caperuza roja le empezaron a decir Caperucita roja.

 A ella le molestaba  y se llenó de odio por culpa de su abuela, un día le contó a su mejor amiga que está cansada que la llamen así y quiere botar esa caperuza roja y la amiga le dijo que se vengara de su abuela ella le gustó la idea pero no sabía cómo, la amiga le dice asesínala así todos estarán triste y pensaran solo en la abuela  y podrás botar esa caperuza  roja, Caperucita dijo que si pero ella no era capaz de matarla le daba miedo, la amiga le dice yo tengo un tío que le dicen el lobo y es asesino le dicen así por que ninguna de sus presa se le escapa. 

Caperucita contacta a lobo y el acepta después de 3 días se encuentran a la media noche y deciden ir a la casa de la abuela que quedaba detrás de la montaña y lobo necesitaba a Caperucita para que le indicara donde es. Cuando llega caperucita abrió la puerta y se quedó afuera mientras que lobo entro y vio a la abuela debajo de las sábanas así que la apuñaló rápidamente provocando una muerte efectiva al terminar quiso verle la cara a la abuela pero se llevó una sorpresa al ver que la dulce abuela de Caperucita era la mujer que le gustaba en su infancia el amor de su vida, ellos se habían conocido cuando eran pequeños pera a la abuela se la habían llevado a otra ciudad y el no supo más de ella y la buscaba y nunca la encontró, al ver que era ella y la había  la matado y salió y le dijo a Caperucita que ya la había matado y le dijo acompáñame al bosque y te muestro el corazón de ella fueran y lobo mato a Caperucita por que tenia rabia con ella ya que mato al amor de su vida así que saco su navaja y mato a Caperucita y el triste por matar a la abuela se suicidio.

Por: Gylbert Villamizar Rivera 

NUEVOS TEXTOS

CAPERUCITA ROJA

Por: Emma Santana Muñoz

“Las vueltas que da la vida”, pensaba Caperucita Roja, mientras conducía su casi destartalada moto Quymco, en medio de una calle revestida de piedras menuditas, que hacía que su capa se le cayera tantas veces, que estaba a punto de mandarla pa´l carajo…Su mamá que en otros tiempos la cantaleteaba mañana, tarde y noche, con eso de los peligros de la calle, ahora como formaba parte de la mesa de negociación del conflicto armado, la obligó a tomar un curso acelerado de “Resolución de Conflictos, una Estrategia para lograr la paz” y con 120 horas que duró el dichoso entrenamiento, ella iba ahora para esa zona más caliente que una papa rellena recién salido del sartén, a “dialogar” con el “lobo” alias “el reinsertado”, para que se decidiera a dejar de secuestrar abuelas para luego intercambiarlas como “gesto humanitario”, a cambio que lo dejaran sembrar marihuana y comercializar coca con fines terapéuticos.

¿Quién lo iba a decir? Sí, ese mismo lobo que siendo ella una niña, la engañó en un cruce denominado El Bongo, le brindó chicha, arepa de huevo, butifarra, carimañola, buñuelitos de maíz, diabolín… y ya cuando la tenía bien harta, le dio burundanga en una gaseosa bien fría, dejándola más perdida que el hijo de Limber y sin abuela. Y es que esos grupos armados desistieron de llevarse mujeres jóvenes porque tenían que gastar mucho dinero en toallas higiénicas, por lo que optaron por mujeres ancianas que hubieran superado la menopausia y que aceptaban pasar el encierro tan sólo con un rosario entre las manos sin dar tanto quehacer.

Pues bien, ahí iba Caperucita Roja, ya hecha una mujer, valiente, con iniciativa, -decía su mamá- camino a hacer historia para que ese lobo fijara fecha de entrega de las abuelas y se acabara la espera de tantas familias que no podían celebrar el día de la madre plenamente felices, por la falta de ese miembro tan especial. Mientras conducía repasaba cada palabra: cómo ser asertiva, que la expresión corporal, que cómo sostener la mirada, que no debía emitir juicios… y en eso estaba cuando apareció “el lobo”, vestido de verde hasta en los ojos, de voz fuerte y varonil, hablaba y todos se ponían firmes, no pudo negar Caperucita que la impresionó. Al fondo, detrás de un enmallado estaban las abuelitas tejiendo, rezando, bordando, se preparaban para tomar colada de avena y galletas de sal… vestían mantas guajiras y luego se supo que no usaban pantaletas para ahorrar agua, orinaban de pie las que podían pararse y las que no, en sus taburetes tenían un agujero grande, de acuerdo a sus posaderas y ahí orinaban y defecaban sin mayores contratiempos.

Pasó un día, luego dos, tres y así sucesivamente. Un día que ya no recuerda ni el Gobierno del Presidente Santini, amaneció enferma Caperucita Roja, sufría un mal que se llamaba “El Síndrome de Estocolmo”, donde el colmo de tan loable negociación fue que Caperucita Roja armó un Club de la Tercera Edad y decidió quedarse con el lobo para administrarlo, a la espera de que el gobierno los reinsertara a todos como una gran familia y juntos impulsar la microempresa de las drogas terapéuticas sin ánimo de lucro…y donde todos fueran felices y comieran perdices. La mamá de Caperucita de vez en cuando sale por televisión con un suéter blanco que dice: “Las queremos libres”, Caperucita Roja, la abuela y el lobo, sonríen y se guiñan el ojo como cómplices en concierto para delinquir… ¿Libres? –Qué estará pensando la suegra, dice el lobo-, -acá te esperó suegrita, mientras abraza a Caperucita, a la que veo mal es a usted, mire no más… pensando que queremos irnos…venga pues y hablemos y aumentemos el negocio familiar-. Es que allá en la ciudad, la inseguridad sí que es muy grande y difícil de manejar.


Aquí en el bosque del despeje todo marcha sobre ruedas… en las mismas que llegó Caperucita Roja a dialogar.

La escritora y periodista Pilar Lozano de visita en el Taller Rayuela

La escritora y periodista Pilar Lozano de visita en el Taller Rayuela
El pasado 11 y 12 de noviembre estuvo realizando un taller de Crónica y Relato la escritora Pilar Lozano quien además hablo de su libro por los Caminos del Cielo un libro histórico sobre los inicios de la aviación en Colombia

Carlos Arnulfo Arias escritor Cúcuteño presentó su más reciente obra.

Carlos Arnulfo Arias escritor Cúcuteño presentó su más reciente obra.
Con apoyo del taller Rayuela, Carlos Arnulfo Arias presentó su libro Árbol Talado y Brevario del despojo obra gráfica y poética.

EDGAR TREJOS-visita de escritor asociado 23 y 24 de septiembre en Pamplona

EDGAR  TREJOS-visita de escritor asociado 23 y 24 de septiembre en  Pamplona
Escritor y poeta nacido en Riosucio, Caldas, Colombia. Ha publicado los libros “LA CASA DEL FRIO” (poemas), “ALAS PARA LA NOCHE” (poemas), “FOGATAS PARA UNA INFANCIA FELIZ” (poemas infantiles), “SUEÑO PARA OLVIDAR” (cuentos). Es Docente de los talleres de creación literaria en la Universidad Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid y la Casa de la Cultura de Envigado. Integrante de la Casa de Poesía Porfirio Barba Jacob, Jurado del premio nacional de poesía Porfirio Barba Jacob, codirector de la revista de poesía POETICA, miembro del comité de redacción de la revista literaria Arcades de la casa de la cultura de San Antonio de Prado y Miembro activo de la red nacional de talleres de escritura creativa Relata en el presente año.

Taller de escritura creativa en la feria del Libro de Cúcuta 2011

Taller de escritura creativa en la feria del Libro de Cúcuta 2011

Fernando Soto Aparicio

Fernando Soto Aparicio
El escritor colombiano Fernando Soto Aparicio cerró la feria del libro de Cúcuta con una charla sobre Procesos de investigación para escribir sus novelas, un interesante y nutrido conversatorio sobre sus experiencias al escribir una novela y como la investigación hace parte del proceso creativo.

El escritor Luis Fernando Macías en el taller Relata Pamplona

El escritor Luis Fernando Macías en el taller Relata Pamplona
Memoria Grafica. 20 de agosto
El escritor y docente de la Universidad de Antioquia visitó el taller de escritura creativa Relata de Pamplona, en compañia del también escritor Manuel Iván Urbina quien a su vez es director de Relata Cúcuta. La visita al taller consistió en una charla con los integrantes del taller y algunos visitantes sobre el proceso de creación poética principalmente. Dentro de los temas que se analizaron estuvieron la importancia de la corrección, las influencias literarias y la lectura como parte de la creación.

Contamos también con la presencia de Uriel Navarro coordinador de la red Relata zona oriente.

Contamos también con la presencia de Uriel Navarro coordinador de la red Relata zona oriente.

¿Cuál de los siguientes libros te gustaría discutir este semestre?

TALLER

TALLER

¿Es usted un escritor en ciernes?

Leandro Loaiza Largo


http:// leoloaiza.wordpress.com




¿Es usted un escritor en ciernes?

1. ¿Se emborracha y escribe garabatos en un cuaderno?
2. ¿Se avergüenza al otro día de esos garabatos?
3. ¿Está enamorado de Amarilla?
4. ¿Se ha imaginado cómo sería una película o una obra de teatro basada en Opio en las nubes?
5. ¿Escribe poemas con rima pero sin métrica?
6. ¿Le ha escrito un poema o un cuento a las putas, pero nunca ha estado con una?
7. ¿Quiere publicar un libro, así tenga que pagarlo con su propio dinero?
8. ¿Se quiere morir a los 25 como Caicedo?
9. ¿Ya perdió la cuenta de cuántas veces ha visto El lado oscuro del corazón?
10. ¿El lado oscuro del corazón 2 le parece muy buena?
11. ¿Se cree pos-nadaísta, neo-nadaísta, supra-nadaísta?
12. ¿Si le sugieren una corrección de sus textos se ofende, o no presta atención?
13. ¿Corrige los textos de sus amigos?
14. ¿Cuándo se bloquea para escribir, escucha el cidí del tributo a Pablo Neruda?
15. ¿Cuándo lee en público dice “el siguiente poema no tiene título”?
16. ¿Está escribiendo una novela posmoderna sobre la vida nocturna de su ciudad?
17. ¿No ha pasado del primer capítulo?
18. ¿Tiene un blog y un contador de entradas?
19. ¿A veces siente que ha perdido la inspiración?
20. ¿Encuentra la inspiración cuando está deprimido?
21. ¿Después de leer a Efraím Medina quiso escribir una historia sobre un artista fracasado?
22. ¿Le parece que los que ganan en los concursos literarios no son tan buenos como usted?
23. ¿Considera que “La oquedad de tu ausencia” es un buen título para un libro?
24. ¿Ha escrito versos como “el infinito abismo de tu mirada”, “quiero beberte como el vino”, “solo con mi soledad” o “me arrastran ríos de asfalto que no me llevan a ninguna parte”?
25. ¿Escribe con seudónimo?
26. ¿Su seudónimo tiene un nombre o un apellido extranjeros?
27. ¿En sus textos usted siempre es un vampiro, un gato, una mariposa o un hada?
28. ¿Ha publicado en Kadáber Exquizito?
29. ¿Ha escrito varias veces y nada que lo publican en la revista de los Juegos Florales?
30. ¿Le parece que el Papel Salmón es clasista?
31. ¿Quiere algún día vivir de la literatura?
32. ¿Sus amigas le dicen que sus textos son “bonitos”?
33. ¿Ha participado en más de tres antologías de poesía, y aún no ha publicado su primer libro?
34. ¿Ilustraría la portada de su primer libro con una foto de usted mismo mirando a lontananza?
35. ¿Aún no sabe de de algún escritor que lo odie visceralmente, que trate de destruirlo a cada oportunidad, o que le mande libelos?
36. ¿Cuando le piden textos para alguna publicación, los envía en manuscritos?
37. ¿No tiene copia de sus textos digitados?
38. ¿Menciona en su biografía el nombre del colegio donde estudió, o el de sus papás?
39. ¿Detesta a Gabriel García Márquez?
40. ¿Jamás se le ha pasado por la cabeza leer el libro de Ingrid Betancur?
41. ¿Se leyó sólo la mitad del Quijote?
42. ¿Se sabe de memoria el capítulo 7 de Rayuela y se lo recita a sus novias?
43. ¿Está buscando una mujer que sepa volar?
44. ¿Todos los personajes principales de sus cuentos terminan muertos, o asesinan a alguien?
45. ¿Alguna vez le preguntaron por Miguel Hernández y usted respondió que no tenía el gusto?
46. ¿Tiene una edición bilingüe de Las flores del mal, y considera que es un libro oscuro y perverso, así como es usted?
47. ¿Cree en la originalidad?
48. ¿Ha leído un libro que se llama A mí que me esculquen?
49. ¿Sabe que Daniel Samper hijo no es el autor del libro del que estoy imitando este cuestionario?
50. ¿Leer este cuestionario le ofende y sospecha que quien lo escribió debe ser un fracasado, un resentido, o simplemente, otro escritor en pañales?